Chatea en WhatsApp 654 66 60 27         signame@signame.es

  |  

Entrevista a Clara

Entrevista a Clara

Comparte Este Artículo​

Hoy entrevistamos a Clara, una chica que nació sorda. Nos cuenta cómo ha sido hasta ahora su experiencia y la importancia de la Lengua de Signos en su vida. ¡Sigue leyendo para conocerla!

Entrevista realizada por María Alonso García (Grado de Lengua de Signos Española de la URJC (Madrid))

1. ¿Eres sorda de nacimiento? ¿A qué edad comenzaste a utilizar la Lengua de Signos?

Sí, nací sorda, pero no sé las razones, si por genética o por alguna complicación durante el embarazo, no lo sé.

Comencé a usar la Lengua de Signos desde que nací porque además fui a un colegio de solo niños sordos, empecé en el colegio con tres años y la LS fue mi forma de comunicación principal.

2. ¿Tienes familiares sordos? ¿Cómo te comunicas con tus familiares y amigos?

No tengo ningún familiar sordo, son todos oyentes menos yo, soy la única sorda. Tengo tres hermanos, yo soy la cuarta.

Mis padres, al ver que nací sorda, me llevaron al colegio de sordos, que tenía un asesor que les aconsejó que era mejor que ellos aprendieran la Lengua de Signos para comunicarse conmigo. Entonces ellos se apuntaron a un curso y allí aprendieron LS y también aprendieron gracias a la comunicación conmigo.

Con mi madre, además, tengo una comunicación con signos más pactados entre nosotras, la utilizamos sobre todo en casa, con mi padre no tanto porque vive en el extranjero, en Estados Unidos. También utilizo este código de signos pactados con mis hermanos. Normalmente nos comunicamos en Lengua de Signos, pero también a través de la lectura labial y la lengua oral. Puedo comunicarme bien de forma oral porque estuve yendo al logopeda durante mucho tiempo y aprendí a comunicarme oralmente, desde pequeña estoy acostumbrada a hablar y no tengo problemas, soy bilingüe.

Con mis amigos es igual, aunque normalmente he crecido teniendo amigos sordos y la comunicación era en LSE, también tengo amigos oyentes y me comunicaba de forma oral o con mímica.

3. Ahora con el tema de las mascarillas tu Lengua Oral ¿se ha visto afectada?

Sí, es una barrera increíble, yo normalmente tengo que pedir a la gente que se la baje porque con ella es imposible entender la información, hay una pérdida de comunicación total. Pero hay personas que les molesta lo de bajarse la mascarilla, pero es por una situación especial. Si no puedo leer sus labios pues tienen que escribir porque no puedo comunicarme con ellos, no sé qué dicen, y si no colaboran pues me voy.

4. ¿Cómo te comunicas con una persona que no tiene conocimientos en LSE?

Pues como decía, la mayoría de veces de forma oral y si no con la escritura, aunque esta apenas la utilizo, solo cuando no se entiende la comunicación oral. No tengo problema, me comunico muy bien de forma oral y puedo conversar con la mayoría de personas, estuve yendo a un logopeda para aprender a hablar hasta primero de la ESO que tendría unos doce años.

5. ¿Fuiste a un colegio para sordos?

Exacto, desde los tres años fui a un colegio que era solo para sordos hasta sexto de primaria que me cambié al colegio Hispano, que ahora es el Gaudem, es un colegio de integración, pero solo había otra compañera sorda.

Después estuve en el instituto de Fuentelarreyna haciendo el bachillerato, también de integración y de allí me pasé a La paloma, otro instituto en el que hice el ciclo superior de imagen para diagnóstico; no era de integración y yo era la única persona sorda, no lo acabé por problemas que contaré más adelante.

Más tarde hice el ciclo superior de educación infantil en el que tampoco había más sordos. Y luego fui a la Universidad de Alcalá a estudiar magisterio de primaria, tampoco había sordos y estuve casi dos años y medio sin intérprete, no habían tenido nunca un alumno sordo y por ello tardaron mucho más en gestionar una solución; pero todo fue bien gracias a la ayuda y apoyo de todos mis profesores y compañeros que me mandaban apuntes y me explicaban los temas. Además, tenía una compañera que sabía LSE porque estudió para ser intérprete y me ayudaba, tenía que hacer doble función atendiendo e interpretando para mí, pero fue una suerte.

6. ¿Cómo fue tu experiencia como adolescente sorda?

Como comentaba, fui a un colegio de sordos y de allí pasé a uno especial de integración para hacer la primaria y fue muy impactante porque yo hasta ese momento solo me había desarrollado en un ambiente en el que había Lengua de Signos y era una clase reducida, tenía solo tres compañeros. Cuando llegué a la ESO, éramos 30 alumnos en clase y había que llevar uniforme, para mí fue un cambio muy fuerte.

Recuerdo que el primer día llegué y todo el mundo me miraba y el profesor me empezó a hablar y yo no me enteré de nada. Hasta entonces yo había hablado en Lengua de Signos con todos mis profesores. Es cierto que había una compañera sorda y nos pusieron juntas y yo me sentí muy aliviada de no ser la única, pero cuando fui a hablar con ella resultó no saber Lengua de Signos, solo se comunicaba de forma oral. Aquí fue donde empecé a sufrir porque todo era información oral y yo no la seguía, recuerdo decirles a mis padres, durante una época, que no quería ir al colegio, me inventaba que estaba mala para no ir. Esta fue la parte negativa. Por otro lado, aprendí muchas cosas como la lectura labial, a comunicarme, la comprensión lectora, etc. Más tarde conseguí adaptarme y el resto de años fueron bien.

El bachillerato también fue bien, aunque el servicio de interpretación no estaba cubierto todas las horas. Ya en el instituto público sí me lo pusieron porque era más fácil. Después, en el ciclo de radiografía, lo pase mal porque tuve que esperar a que viniera un intérprete. Además, la directora me preguntó varias veces que por qué no me ponía un implante, yo le decía que no quería, que ya llevaba el audífono, pero ella me insistía y sentí una gran discriminación porque me decía que una persona sorda no podía trabajar como técnico de rayos.

Ahí empezaron los problemas, un día fuimos a un seminario y había un chico sordo con implante que se comunicaba oralmente y me dijo que debía hacer como él para escuchar los ruidos. Me empecé a sentir mal e incómoda, sentía mucha discriminación, incluso los compañeros no me ayudaban; entonces lo dejé porque no estaba motivada.

Mis padres me sugirieron que buscara otro ciclo y estuve, como un año, parada sin estudiar, hasta que me metí al ciclo de educación infantil para probar y allí me encontré súper motivada. Los compañeros y profesores me daban muchísimo apoyo y recuperé las ganas y autoestima.

7. ¿En qué trabajas actualmente? ¿Cómo te comunicas en tu ambiente laboral?

Trabajo como profesora de autoescuela para personas sordas desde hace siete años ya, está muy bien, me gusta mucho. Me comunico en Lengua de Signos, la mayoría de los alumnos la conocen, pero hay algunos que son extranjeros y no controlan bien nuestra LSE. Lo que hago es adaptar las clases, depende de cada persona, también puedo adaptarlo con la escritura, cambiando las palabras, adaptando la LS… En la universidad aprendí cómo adaptar las clases y tengo resultados muy positivos.
Trabajo para autoescuelas Gala y solo enseño la parte teórica.

8. ¿Cuáles son las barreras más importantes que te has encontrado a la hora de estudiar? ¿Y de trabajar?

En el trabajo es cierto que no he tenido problema porque trabajo con personas sordas que hablan en LSE. El trabajo lo conseguí porque yo iba a esta autoescuela a dar mis clases para obtener el permiso de conducir. Una vez lo aprobé, al año siguiente, me preguntó mi profesor si estaría interesada en trabajar allí porque yo le había comentado que quería buscar trabajo de solo cuatro horas diarias. Entonces me lo ofrecieron y la entrevista fue presencial con el jefe, que es muy simpático y vocaliza de forma muy clara, además ya tenía contacto con el anterior profesor que es sordo. Por lo tanto, no encontré ningún tipo de barrera.

En el colegio he encontrado la gran barrera de la comunicación al pasar de un colegio de sordos al de integración, ya que, al principio, al ser todo de forma oral, no entendía nada y tuve que adaptarme. También he encontrado barreras con la espera o falta de intérpretes en la universidad.

9. ¿Alguna vez te has sentido discriminada por el simple hecho de ser sorda? Cuéntanos la experiencia y cómo te hizo sentir.

Sí, con el tema de las mascarillas, ha sido una situación muy limitadora y me veía afectada por ser sorda. El resto de personas oyentes no tenían el mismo problema. También, en el ciclo de radiografía por parte de la directora, con los comentarios insistentes de que los sordos no pueden trabajar en este ámbito, que debía ponerme el implante, etc. Me molesta el pensamiento de la gente de que por ser sorda debo conformarme con trabajos como, por ejemplo, servicio de limpieza. Yo no quiero ese trabajo, yo quiero trabajar en lo que a mí me apetezca y puedo hacerlo.

10. ¿Cómo crees que podría mejorar la situación actual de desventaja de las personas sordas frente a las personas oyentes?

Pues ojalá se pudiera hacer que todo el mundo supiera comunicarse en LSE, no es tan difícil aumentar la colaboración. En Estados Unidos hay mucha más colaboración, aquí no hay tanta empatía, las personas no se ponen en el lugar de los sordos y habría que ver cómo se sentirían si la situación fuera al revés; todo el mundo sordo y tan solo un pequeño porcentaje de oyentes que te ayudan de vez en cuando. Ojalá pudiéramos ir al médico y no tener que depender de un intérprete, o llegar al colegio y al instituto y que la directora se comunicara contigo perfectamente en LSE.

Creo que aún hay que seguir luchando por cambiar esta situación. Se necesita más accesibilidad en los lugares públicos, las personas ciegas tienen muchas más adaptaciones, pero, y para nosotros, los sordos, ¿cuándo habrá una persona intérprete en cada centro?

Lo mismo ocurre con los medios de comunicación como la televisión, hay subtítulos, pero no todas las personas sordas tienen ese nivel de comprensión de lectoescritura, se necesita un intérprete durante más horas y en más programas.

Más para explorar

Ir al contenido